16. La latitud.

22 05 2007

Hemos visto como en La Pisana, o cualquier carta semejante, el navegante a través del eje de la carta puede ir conociendo su diferencia de longitud con respecto al puerto de salida y la que le falta para arribar a su destino; como utiliza la estima del piloto para situar el punto que representa la posición de la nave sobre la carta, y como deduce sobre ella sus coordenadas de posición: longitud del occidente, y distancia a la equinoccial.

Aparentemente no es necesario conocer la latitud en ningún momento para realizar la navegación con una carta tipo Pisana y, sin embargo, en todos los documentos de la época relativos a la navegación no se mencionan nunca los parámetros que acabamos de estudiar y siempre aparece la latitud y sus formas de medición relacionados con el tema ¿cómo es posible? ¿por qué tenía tanta importancia la latitud? Para conocerlo lo mejor es calcular la latitud del punto de situación de la nave conocidas sus coordenadas de longitud del occidente y de distancia a la equinoccial.

Latitud 1

Sobre un cuadrante de circunferencia tracemos en grados (la escala de la carta nos permite trasformar las millas o leguas dibujadas en dedos sobre la carta, a grados) las coordenadas de posición de un punto cualquiera donde suponemos está situada la nave en un momento dado. En este momento conviene recordar a Llull cuando explicaba que la navegación derivaba de la Aritmética y de la Geometría.

Latitud 2

Trazamos las líneas que se han dibujado en la figura superior y trazamos el punto F

Latitud 3

La unión del punto F con el punto O nos permite conocer la latitud del punto que sobre la carta representa la posición de la nave, y no olvidemos que hasta ese punto se ha llegado merced a la estima del piloto midiendo las velocidades con la cuerda de nudos y las desviaciones de la dirección de navegación por su conocimiento del mar y de la nave. Algunos tratadistas llaman también a la navegación por estima navegación por punto de fantasía, porque consideran que la posición que se obtiene sobre la carta se debe más a la fantasía del piloto que a elementos técnicos. Ahora, y una vez situado el punto sobre la carta, ya sabemos que obtener la latitud de ese punto es sumamente sencillo. Supongamos que ahora, hemos medido sobre la nave la latitud real a la que ésta se encuentra y, lógicamente no coincide con la calculada.

Latitud 4

Sobre el cuadrante anterior, en el que he borrado las líneas innecesarias, trazamos el arco de la latitud real tal y como se puede ver en la figura superior, y situamos el punto F’ y las líneas que se dibujan en la figura inferior.

Latitud 5

Automáticamente tenemos la forma de rectificar la distancia equinoccial y tener un valor para la misma que cumple las condiciones que el piloto ha estimado durante la navegación y que sitúa la nave en su latitud real.

Latitud 6

Es posible modificar ambos valores y ello depende del criterio del piloto. Por tanto, una medición exacta de la latitud permite rectificar la estima del piloto dando una fiabilidad extraordinaria a la carta de navegación, eso es lo que nos permite entender la preocupación en el Medievo por encontrar cada vez elementos más fiables en la medición de la latitud sobre la nave.


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